“Trébol”, la sabiduría del bosque
Há 5 dias
trazemos aquilo que nos toca, que nos enche, que vivemos nos nossos voos...
Obsequiar un libro a quien no lee, obviamente que con el aleve propósito de que lo lea implica más conocimiento sobre esa persona, que si le entregáramos cualquier otro presente.
A diferencia de las prendas, lociones, perfumes, elementos decorativos, que pueden ser trocados, otra vez regalados o aceptados a regañadientes, un libro en manos de quien no los ama, puede constituir una afrenta y el consecuente pretexto despreciativo cargado de esquirlas disparadas para sembrar culpa: “Saben que no leo”. (Ler mais)